Loading...

Nadie sabe a ciencia cierta lo que ocurrirá en el futuro en nuestras vidas, pero de una cosa estamos seguros: de que las decisiones que tomemos hoy, determinarán lo que seremos mañana

La vida es una decisión. Yo decidí estudiar Psicología. Pude haber estudiado otra carrera pero no fue así. Cuando se comienza la universidad, igual que cuando se comienza cualquier otra cosa, hay dos opciones: terminarla o no, graduarme o no. Cuando me gradué, debía decidir dónde trabajar. Se me presentaron varias opciones, escuelas, consultorios y me decidí por el campo organizacional. Empecé a capacitar personas de distintas empresas, y en aspectos relacionados con trabajo en equipo, manejo del cambio y en herramientas para liderar y conducir personas. Y un día alguien me preguntó:

– ¿Carlos Saúl por que no participas en nuestra convención de ventas como conferencista, te atreves?


Dependía de mi decir que SI o NO. Era una convención y eso significaba que habría mucha gente, al menos mucho más de lo que yo estaba acostumbrado. Era enfrentarme a algo nuevo. En ese momento pensé: no tengo nada que perder, puede ser una oportunidad, simplemente decidí no sabotear mi propia vida. Accedí a participar a pesar de mi inexperiencia.


Todo resultó un éxito, me fue muy bien y a partir de ahí mi vida profesional cambió, mi sistema de trabajo fue otro, el rol era nuevo, de momento me di cuenta de que había entrado a navegar por aguas nuevas, desconocidas pero interesantes que prometían un buen futuro. Dicté una más, otra y otra y muchas más conferencias…Y pensar que todo comenzó con una invitación que yo debía aceptar o no…

No hay un destino, pero todo está conectado


Una vez fui a dictar una conferencia en Puerto La Cruz ( ciudad del oriente de Venezuela). Me trasladé hacia el aeropuerto, allí había una persona que me parecía conocida, ¿será o no será?, ¿y si no es? Me preguntaba. Tenía entonces dos opciones: preguntarle o no. Decidí acercarme, me acerqué.

Tú eres…?

-¡Hola Carlos Saúl que sorpresa! –exclamó ella inmediatamente-

-Voy saliendo para Caracas pero anota mi teléfono y llámame.

Tenía dos posibilidades, llamarla o no. Y la llamé, nos reunimos; entonces pregunté, -como es natural en estos casos.

-¿En qué andas tú?

-Trabajando en un laboratorio en el área de Recursos Humanos –me dice ella…

-y también me preguntó qué estaba haciendo.

-Hice estudios de postgrado, mi maestría en Gerencia Empresarial, mis estudios en Coaching…

En fin, le narré mi experiencia como conferencista y consultor empresarial, formador de líderes y manejo del cambio. Ella puso cara de descubrimiento y me dice:

-Por cierto están buscando a alguien que dicte una conferencia en la próxima convención de ventas en Costa Rica.

Todo el mundo estaba leyendo el libro ¿Quién se ha llevado mi queso? Y me dice:

-¿Tú puedes preparar algo sobre el cambio?

-Si -le dije inmediatamente, -pude haber dicho que no.

Lo que quiero resaltar es que a veces estamos tan cerca del éxito y no nos damos cuenta… Nuestros prejuicios y paradigmas, nos apartan del camino que muchas veces la vida nos ofrece para llegar a ser las personas más exitosas y más felices, somos muchas veces los primeros en sabotear nuestro devenir.

Decidí partir a Costa Rica. Lo asumí como algo bueno, todo parecía estar en orden y por donde se veía era una gran oportunidad. Para mí significaba viajar, conocer, trabajar y aventurar…una maravilla. Cuando llegué a Costa Rica y comenzó la convención, un gerente de la compañía me participó que tenía que prepararme para hacer dos conferencias, pues la gente no cabía en el salón de eventos del hotel, sitio en el cual se realizaría el encuentro. Yo me incomodé, pensé: Qué abuso es éste, que falta de consideración. Se trataba de dos conferencias por el precio de una. Tenía dos opciones: seguir incómodo y reclamar con toda razón, o dictar las dos conferencias. Dicté las conferencias y el gerente de mercadeo se acercó al final y me expresó a lo venezolano:

-Un tiro al piso, mi hermano, buenísimo. ¿Tú crees que puedas dictar esta conferencia a un grupo de médicos en Caracas?

Yo nunca he trabajado con médicos, pensé. Pero le dije que sí, pude haberle dicho que no…

Lo que quiero decir con esto es que las oportunidades se presentan todos los días, están a tu alrededor, tocan a tu puerta, y muchas veces no las vemos o somos sordos. Otro elemento común en las personas que consiguen éxito en sus vidas es la capacidad de adaptación y flexibilidad; esto hace que tengan una respuesta según la circunstancia que se presente, con lo cual aumenta la probabilidad de éxito, pues nunca se sabe cuándo será el gran día, la situación específica o la persona indicada.

La vida de cada uno es una obra de arte. Es una escultura que se va haciendo cada día. Cada espacio, cada persona y cada experiencia es un momento en el taller donde se esculpe nuestro ser y se moldea nuestro futuro. Entonces nunca desestimes nada ni a nadie, pues las herramientas del escultor de tu vida, que eres tú mismo, la mejor arcilla que te servirá para hacerte grande y valioso, la encontrarás donde muchas veces menos esperas.

Libro: “No es Cuestión de Leche, es Cuestión de Actitud”

Autor: Carlos Saúl Rodriguez

 

 

Deja Tu Comentario

  Subscribe  
Notify of

Av. Principal de Los Ruices, Centro Empresarial Los Ruices, piso 5, ofic. 511. Caracas, Venezuela. ZP 1050

+58 212 239 1630 | +58 412 608 8169

© 2017 Carlos Saúl - Comunicaciones • Quick Web Venezuela.