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El poder de transformación lo tiene cada persona, cada quien tiene en sus manos la capacidad de convertirse en alguien nuevo, renovado.

Cada situación que vivimos tiene una carga emocional, no existe nada que nos ocurra que no provoque emoción, ya sea positiva o negativa. Lo que queremos llegar a ser, nos determina antes de ser. Cuando una persona tiene claro lo que va a ser, con seguridad eso va cambiando su óptica, al punto que se convierte, sin darse cuenta, en esa persona que quiere ser antes de que verdaderamente lo sea.

Una persona sin importar su nivel de formación, origen o cualquier otra condición, puede enrumbarse hacia la cima de la montaña, pero para ello es necesario cambiar muchas creencias ya que lo que somos o seremos, está directamente influenciado por nuestros pensamientos.

Más allá de la genética

Todos venimos influenciados por un patrón genético que difícilmente podremos cambiar. Pero, al mismo tiempo, somos producto de un entorno, una familia, una escuela. Es decir, somos una representación del lugar y del tiempo en que nacimos y crecimos.

A lo largo de nuestra historia personal, hemos acumulado experiencias y atravesado situaciones de distinta índole. Hemos hecho o dejado de hacer algo. En cada uno de esos instantes se estaba construyendo la persona que finalmente llegaríamos a ser.

La persona en que nos convertimos es una mezcla de determinación genética y de la influencia del medio ambiente. Y. de esas complejas interacciones de nuestros genes con el entorno, resulta la persona que somos. El ambiente en el que nos desarrollamos hace que las personas definan su propia identidad, llegando a tener perspectivas distintas, personalidades diferentes y criterio individualizado para tomar decisiones.

Cada uno de nosotros hemos sido condicionados, de alguna forma, para responder de manera distinta ante las situaciones de la vida, a experimentar sentimientos y a regular de manera particular nuestras emociones. Algunos hemos sido condicionados a tener un miedo que nos paraliza ante cualquier situación que nos resulte amenazante, mientras que otros han creado un anticuerpo contra el miedo paralizante.

Hemos aprendido a relacionarnos de forma proactiva, con una gran diversidad de personas, o por el contrario, quizás a mantenernos distantes de la gente, permanecer callados, ausentes o distraídos.

Si todas las conductas que nos han impedido ver y aprovechar las oportunidades tienen un matiz dado por el aprendizaje, quiere decir que mucho de lo que somos puede ser reprogramado. Podemos reaprender, podemos cambiar nuestros patrones de comportamiento. Podemos potenciar nuestra vida a partir de los cambios de comportamiento que nos dejarán los nuevos aprendizajes.

Primero crecer y luego perseverar

A veces queremos cambiar algo que sabemos que nos daña, que estamos conscientes de que nos afecta, nos disgusta o nos hace sentir mal y no hemos podido hacerlo. Hemos querido eliminar comportamientos que nos colocan en una situación de riesgo, sin lograr un resultado positivo. Otras veces nos ha pasado que nuestro esfuerzo no se corresponde con el nivel de logro que hemos obtenido.

Si te encuentras en una situación como esta, lo primero que te quiero decir es que eso no es malo, es mejor de lo que piensas, no te desanimes. Lo más importante en una persona que necesita cambiar su vida, es que se dé cuenta o se percate de lo que está sucediendo, lo comprenda y lo acepte.

Constatar que algo no anda bien es el punto de partida para iniciar una carrera por el camino del cambio para un mejor vivir.

Muchas personas no toman la decisión de cambiar, porque ese comportamiento se ha convertido en un hábito, tal vez, quizás no logran ver la ganancia real que está asociada a ese cambio.

Tres elementos claves para considerar con respecto al cambio personal:

Uno: Cuando una persona identifica claramente que debe tomar una acción de cambio, debe fortalecer el pensamiento de que puede conseguir todo lo que se proponga hacer por más difícil que le parezca.

Dos: Cuando los cambios no dan el resultado esperado puede ser por una cuestión de estrategia y otras, por una razón de tiempo.

Tres: Cambios importantes generan ganancias importantes, pero requieren de estrategias poderosas y esfuerzos especiales.

Todo esfuerzo por cambiar dará aunque sea, un pequeño resultado, solo que a veces no es apreciable a primera vista. Cuando iniciamos una acción de cambio debemos saber que un esfuerzo sostenido en el tiempo, tarde o temprano, comenzará a dar sus frutos y cuando las personas empiezan a ver los resultados, es cuando se potencia la motivación, ya que ella depende en gran medida del hecho de encontrar un resultado tangible.

Saber que toda persona puede cambiar es una gran noticia. Poder cambiar es un instrumento poderoso para convertirnos en personas más exitosas en cualquier área de nuestra vida. Hacernos permeables a las señales de cambio, a las invitaciones que la vida nos presenta para que cambiemos, es promover en nosotros una actitud positiva durante las 600 mil y 800 mil horas de vida que tiene cada ser humano.

Cambiar es un acto de voluntad personal que pone a cada individuo en la posición de ganador en todo lo que hace.

Mucho de lo que perdemos en nuestra vida es por la terquedad, comodidad o falta de conciencia del valor que tiene cada momento de nuestras vidas. Prepárate a salir de ese esquema negativo y destructivo, levántate y abre los ojos para que veas todo lo que la vida tiene preparado para ti. Mira, a partir de hoy, sin ningún prejuicio a cada persona. Aproxímate a cada situación evitando en todo momento quedarte con lo negativo, de lo contrario no podrás ver el lado bueno que hay en todo lo que acontece.

Libro: “Nada Que Perder”

Autor: Carlos Saúl Rodriguez

 

 

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