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LA ACTITUD GANADORA

Más allá del conocimiento, de la educación, de las habilidades, del nombre e incluso del dinero, la actitud es lo que hace la diferencia. La actitud es la fuerza fundamental para llegar a la cima.

Pensar es primero

Existen personas que definen lo que quieren y lo buscan sin ningún temor, mientras que otras, por el contrario, se muestran conservadoras o temerosas en lo que aspiran, tanto en el plano personal como en el profesional.
Yo propongo una fórmula que consiste en aceptar que hemos nacido para ganar, que la vida nos ha obsequiado un talento para que actuemos con total seguridad al momento de enfrentar el reto de conquistar el éxito personal.
Tú debes, definitivamente, aceptar que nadie te convertirá en un ganador pero también que nada ni nadie impedirá que tú realices todo lo que te hayas propuesto, pues eres tú y solo tú, quien decide ganar o perder. Lleva a tu mente la idea de que naciste para triunfar y a partir de hoy visualiza cada día una oportunidad para ganar, Solo cuando nos adentramos a nuestro futuro con la convicción ganadora, comenzamos a experimentar esa fuerza superior que nos convierte en seres seguros de dar alcance a todas nuestras metas.

La pregunta más importante

Desde que era un adolescente comencé a comprender que todo lo que hacía, de alguna manera lo había construido en mi pensamiento. Recuerdo, por ejemplo, que yo pensaba algún día escribir un libro, o quizás es más apropiado decir que antes de redactar mi primer libro ya lo había escrito en mi mente, solo que todavía no se había materializado. No todos los pensamientos tienen un correlativo tangible, pero todas las realidades alguna vez fueron pensamientos, inventos de nuestra mente, deseos guardados por años o simplemente grandes sueños.
Para muchos quizás decir que el cambio comienza con un pensamiento, es algo difícil de digerir, puesto que todos están ávidos de respuestas tangibles, comportamientos o acciones, es decir, algo que se pueda ver o tocar asignándole menor importancia al pensamiento o al mundo de las ideas. Pero todo proyecto comienza con una idea; aun cuando al principio puede ser difusa, con el tiempo adquiere una definición clara y matices bien diferenciados.

Si decretas inalcanzable, será inalcanzable

Nuestra mente es responsable de forma directa del mucho o poco éxito que hayamos tenido. Todo resultado satisfactorio, toda conquista o meta alcanzada o cualquier signo de superación personal, siempre va acompañado de creencias y actitudes previas favorables en cada situación. El pensamiento de las personas que se enfrentan a la vida con alto optimismo se caracteriza por ser firme. La duda es el principal enemigo de los triunfadores. Atrévete a expresar sin dudar, y con orgullo, la idea que tienes sobre ti mismo, sobre tu futuro, lo que quieres lograr y en qué te quieres convertir. Vive esa idea como si fuera un hecho real. Las cosas en las que verdaderamente crees sin dudar son los resultados potenciales del éxito. Aquello que consideremos inalcanzable, será inalcanzable, ya que nuestra mente nos induce a actuar con base en nuestras creencias.

La muerte del devenir

Cuando una persona decreta que no puede, este pensamiento casi de forma mágica se convierte en conducta y la conducta en resultado. Yo no puedo, es el tipo de respuesta que resulta totalmente lapidaria. Es como decretar la muerte espiritual. Es el homicidio a sangre fría del devenir, pues la vida no está hecha, la vida se va haciendo en la medida que se vive. Todos tenemos el don de hacer que todo lo que ocurre se convierta en un elemento positivo para nuestras vidas. Este enunciado es el punto de partida para caminar con entusiasmo en la búsqueda de ese propósito que ya hemos clarificado.
La actitud positiva ante los acontecimientos de la vida es producto de un despertar, es un cerrar los ojos y mirarse por dentro, reconociéndose como un ser capaz de triunfar, y luego abrirlos y fijar la mirada en el lado bueno de todo aquellos que denominamos fracasos, malas jugadas del destino, equivocaciones o desaciertos.
El cambio comienza con la actitud que asume cada uno frente a la situación particular en la que se encuentra inmerso.

Admirar no envidiar

Cuando nos damos cuenta de que otros tienen cosa que nosotros no, la actitud acertada debe ser admirar y no envidiar, ésta es quizás la mejor forma de saber que no tenemos resentimientos de ningún tipo, que somos personas sanas y con alta autoestima. La admiración es el reconocimiento al logro de los demás, alegrarse por eso, mientras que la envidia es un sentimiento de inconformidad tan destructivo que aniquila la paz interior en un santiamén. Este sentimiento negativo es tan complejo … Todo el mundo sabe que existe y lo ha experimentado en algún momento.
Las personas deben ser ambiciosas, la ambición te lleva a aspirar un mejor nivel de vida, es un sentimiento que está basado en el derecho que tiene todo ser humano a la prosperidad y al bienestar. Pero no debemos confundir ambición con codicia, la codicia es un sentimiento negativo que te conduce a la avaricia, a un deseo incontenible de obtener riqueza material por lo cual te hace egoísta e incluso hasta malvado. Es algo parecido a la enfermedad del poder.

Libro: “No es cuestión de leche, es cuestión de actitud”

Autor: Carlos Saúl Rodriguez

 

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