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Como seres humanos hemos sido creados para ser felices, dotados de todos los recursos que necesitamos para triunfar, con dones y talentos únicos, con un propósito de vida definido, que solo nosotros podemos cumplir. Somos producto de la unión de un óvulo con el espermatozoide más veloz, con mejor morfología, aquel que tuvo que competir con millones de ellos y transitar por un largo camino, lleno de obstáculos, ser capaz de superarlos y conseguir entrar al fin a ese óvulo, y dar inicio al perfecto ciclo que llamamos “vida”.

Desde que fuimos concebidos venimos con el título de triunfadores, tenemos una memoria celular de triunfo, de éxito, de conquista y resulta que muchos de nosotros podemos pasar la vida buscando el éxito y la felicidad sin darnos cuenta de que ya contamos con los recursos que necesitamos para ser felices y exitosos, solo que debemos contactarlos en nuestro mundo interior, reconocerlos y accionar en función de alcanzar este objetivo.

Uno de estos recursos es la gratitud, definida como un sentimiento de valoración y estima de un bien recibido, la cual favorece la generación de estados de felicidad, alegría y energía; es un motor capaz de crear estados internos favorables, de concebir pensamientos y emociones que nos mantienen conectados con el bien, concentrando nuestra atención en el lado positivo de cada acontecimiento, de cada experiencia vivida, de todo lo que tenemos, de lo que hemos alcanzado, haciendo que cada vez encontremos más de lo bueno en nuestro diario andar, mas eventos por los cuales agradecer.

Decir “gracias” va más allá de un acto de buena educación, es una oportunidad para festejar todo lo que la vida nos ha dado y de reconocimiento a los demás por lo que hacen por nosotros y lo que representan en nuestras vidas.

Echeverría, en su libro titulado “Ontología del Lenguaje”, expresa que el dar gracias tiene un poder generativo de acción, al dar las gracias no solo reconocemos el cumplimiento de lo que otra persona hizo por nosotros, sino que estamos también construyendo una relación con dicha persona

El sentirse agradecido tiene muchos beneficios para nuestro organismo; diversos estudios comprueban que la gente agradecida tiende a ser más optimista y a tener mayor vitalidad, presentan menores niveles estrés y se les incrementa su sensación de bienestar tanto físico como emocional y que el no hacerlo puede afectar la relación.

Beneficios que nos proporciona el ser agradecido

Diversos estudios publicados, confirman que al expresar gratitud:

  • Optimizamos nuestra salud física y mental
  • Se incrementa nuestro bienestar, al tener una visión más auténtica y en ocasiones más objetiva sobre un problema determinado.
  • Mejoramos nuestro rendimiento intelectual
  • Cuidamos mejor nuestro corazón, contribuyendo a mantener niveles óptimos de la tensión arterial.
  • Ampliamos nuestros niveles de alegría y vitalidad
  • Renovamos la calidad de nuestro sueño por lo que nos sentimos más descansados
  • Contamos con la energía necesaria para realizar ejercicios con más regularidad
  • Desarrollamos más emociones positivas: optimismo, felicidad, resiliencia
  • Incrementamos la capacidad para ser generosos y compasivos
  • Tenemos más entusiasmo, determinación y concentración.
  • Mejoramos la calidad de nuestros lazos familiares y sociales, ya que impulsa el comportamiento pro-social

Recomendaciones para incrementar el poder de la gratitud

Convertir el agradecimiento como parte de nuestra vida es una tarea que debemos realizar a diario y podemos empezar haciéndolo de la siguiente manera:

1.- Elige cada día un aspecto específico por el cual vas a agradecer, por ejemplo, si te quieres enfocar en el sol, agradece por su luz, porque esa luz te permite movilizarte con seguridad observando para dónde vas, por el calor que te genera, por su aporte a tu salud, por su beneficio para el crecimiento de las plantas, porque es importante para el desarrollo de la vida, porque sin el sol no existiría ninguna probabilidad de que el hombre, ni ninguna especie sobre la Tierra pudiera existir, etc., pasa todo ese día agradeciendo cada vez que te acuerdes o tengas contacto con ese elemento.

Si es una persona, donde quiera que ella esté agradécele su presencia en tu vida, si no la puedes ver no importa, piensa en ella y agradécele el hecho de haber agregado valor a tu vida.

2. Conéctate con todo lo que tienes como un obsequio de Dios, del universo, de la vida, relaciónate con cada una de esas cosas desde el agradecimiento, esto te permitirá desarrollar la humildad, virtud que nos lleva a reconocer de una manera justa nuestras capacidades y nuestras limitaciones, e incrementa nuestra capacidad para escuchar, aprender, respetar y sobretodo, ayudar al otro en lo que sea posible.

3.- Disfruta cada momento vivido, el apreciar cualquier experiencia vivida por pequeña e insignificante que te pueda parecer, incrementa los beneficios para tu psique al permitirte experimentar gozo, alegría, de forma natural, ayudándote a ser más creativo, solidario y proactivo.

4.- Agradece por lo que puedas calificar como “negativo”: Es fácil sentir agradecimiento por las cosas buenas que nos pasan, no así ante eventos que percibimos como desfavorables. Difícilmente podemos sentir agradecimiento al momento de una pérdida o ante otro hecho perjudicial para nosotros; sin embargo, en esos momentos la gratitud se convierte en un proceso cognitivo muy importante, que nos permite reinterpretar la situación y convertirla de un momento doloroso a una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. Procesar una experiencia vivida a través de los lentes de la gratitud no equivale a negar la realidad, solo que nos lleva a darnos cuenta del poder que tenemos para transformar las situaciones a nuestro favor.

5.- Agradece por lo que aún no tienes: Este es un acto de fe, de certeza; agradecer por lo que no tienes aún, construye un puente para alcanzar lo que deseas, porque enfocas tu atención, tus pensamientos y tu energía en ese aspecto específico.

6.- Escribe todas las noches por lo que estás agradecido mientras concilias el sueño, lo cual te ayuda a dormir mejor, al liberarte de pensamientos negativos o inquietantes.

Dar las gracias es en conclusión, un acto clave de recreación de sentido, y de mediación con nuestra vida pasada, presente y futura.

La palabra “Gracias” recrea nuestra vida, tomemos consciencia de ello y hagámosla parte de nosotros.

Un teólogo alemán del siglo XIII dijo: “Si la única oración que dijeras en toda tu vida fuera GRACIAS, con eso bastaría” Meister Eckhart

Lic. Lesly Dominguez
Psicóloga

 

 

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