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Muchos individuos no cambian porque no están muy conscientes del mañana. Esto nos sucede a la mayoría cuando somos niños y adolescentes, creemos que esta vida nunca se va a terminar o quizás que nunca nos pondremos viejos. Otros, no están conscientes de que la vida es un sistema en el que todo está conectado y que lo que hagamos o dejemos de hacer hoy es como un pincel que va agregando o modificando el paisaje futuro de nuestra vida.

Con relativa frecuencia, en mi trabajo encuentro a padres o madres, principalmente, que muestran mucha preocupación porque su hijo adolescente es extremadamente irreverente o porque pareciera que nada le importa, nada le apasiona, como si todo le “resbalara”, y no muestra conexión con algo en particular, es como si la vida no le importara o el futuro no existiera.

Cada vez que me piden mi opinión sobre el comportamiento de los adolescentes, sobre su irreverencia o falta de responsabilidad, o en relación con su vida futura, digo cosas a los padres que a veces les sorprenden.

Lo primero que les menciono es que eso es absolutamente normal, si hubiera otra reacción que no fuera esa, si sería para preocuparse. ¿Qué quiero decir con esto? Como me decía un amigo en una oportunidad: “Tengo un hijo adolescente que sin duda cree que nunca será viejo o que jamás se va a morir”. Eso ilustra el pensamiento o sentimiento de un adolescente, lo que menos piensa es en la vejez o en la muerte. Tiene tanto por vivir, que percibe su vida como un desplazarse hacia el infinito.

“Un adolescente inmortal”

Imagina por un momento que eres inmortal, que jamás te volverás viejo y que jamás morirás. ¿Cómo verías el futuro?, ¿qué cambios harías en el presente?, ¿Harías ejercicios?, ¿Cuidarías tu alimentación?, probablemente no. Esto se debe al hecho de que la consciencia sobre el futuro, modifica nuestro comportamiento presente. Por esta razón, resulta muy difícil hacer que los adolescentes cambien sus comportamientos en el presente e incluso en algunos adultos que todavía se comportan como tales.

Un adolescente vive más el presente y esto explica su comportamiento, su alto vigor y la gran tendencia a la aventura sin medir consecuencias. Las consecuencias no son el presente, y el futuro le es ajeno o difícil de visualizar. En la medida que vamos avanzando en la vida, empezamos a tener un equilibrio entre nuestros tiempos: lo vivido, nuestro presente y el devenir con la madurez que alcanzamos damos pasos basados en la experiencia y midiendo nuestras consecuencias.

Algunos adultos, a veces, no logran construir ese equilibrio. Viven anclados en el pasado, otros viven como si fueran unos adolescentes obviando las consecuencias de las decisiones que toman y otros, soñando románticamente con el futuro.

El cambio presente del adulto está motivado por la consciencia que tiene sobre su futuro. Cuando acompaño como coach a una persona, una de las grandes fórmulas consiste en explorar sobre la conciencia futura, indagar la importancia que le da a su porvenir y cómo es la conexión presente-futuro, ya que de ello derivará en gran parte el resultado del coaching para el cambio o mejor dicho, el éxito en ayudar a una persona a cambiar para lograr un mejor vivir a lo largo de toda su vida.

Lo que hace que nosotros cambiemos es producto de la reflexión personal sobre la vida presente y su conexión con el futuro. Cambiar hoy para estar bien mañana es una consigna válida si y solo si tenemos consciencia de la dinámica de la vida, sus etapas, su principio y su fin.

La Vida es Una Sola
Páginas 68-69-70

Autor: Carlos Saùl Rodriguez

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