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La diferencia es la actitud

octubre 16, 2017


La diferencia es la actitud

 

La diferencia entre un equipo y otro está en las actitudes de la gente que lo conforma. La persona con la formación requerida para un cargo o el futbolista con la capacidad física o técnica para jugar, se consiguen pagando lo que exigen. La estrategia para manejar con éxito un negocio o dirigir un equipo, se logra contratando un estratega. La pasión, la entrega, el corazón, el deseo de hacer bien las cosas, la creencia del poder lograr, la disposición, el compromiso y sobre todo la actitud son consecuencia de un acto voluntario, personal, casi espiritual de cada uno.

 

La diferencia es la actitud refiere la disposición de una persona frente a un evento futuro. Las actitudes son determinantes en la conducta, ya que están ligadas a la percepción, a la personalidad y a la motivación.

 

Toda actitud tienes tres componentes básicos, un primer componente es el cognitivo. Este incluye todas las ideas que anticipamos sobre una situación determinada, los juicios, los razonamientos, las interrogantes y las respuestas preliminares. Un segundo elemento es el emocional. Las actitudes envuelven los sentimientos y estados de ánimo de la persona actuante. Este componente, determina el grado de energía asociado a la situación que enfrentamos, el entusiasmo o desgano, las ganas de hacer o no la indiferencia. El tercer elemento es el componente visible de las actitudes. Hace referencia a la conducta observable. Si analizamos con detalle el comportamiento de una persona podremos inferir el grado de compromiso afectivo que ésta guarda con la actividad que realiza, su entrega y la importancia que le asigna.

 

Las actitudes influyen de forma tan determinante en el resultado, que sin temor a equivocarnos, podríamos aseverar, que por más experiencia que un equipo o empresa haya acumulado… Por mucho que se cuente con la capacidad de producción suficiente; si no se tiene una actitud favorable, el resultado siempre estará por debajo de lo necesario. Recordemos que una cosa es hacer lo que se pueda y otra es hacer lo necesario. Las actitudes marcan la diferencia entre estas dos posturas.

 

 

 

La diferencia es la actitud y es el reto más importante que tiene un líder, ya sea de un equipo de fútbol o de una empresa cualquiera, es hacer que la gente se comprometa de corazón con el objetivo que se persigue. El líder debe lograr que las personas piensen favorablemente sobre su empresa o equipo. Un líder deberá ser capaz de que la gente se enamore de su trabajo y mantengan el entusiasmo por encima de las dificultades que se presenten. El líder hoy por hoy, debe ser un hombre manejador de actitudes, que incida en el cambio de las mismas y que apoye el mantenimiento de aquellas que favorecen el logro del objetivo.

 

Estamos seguros de que no resulta para nada fácil cambiar las actitudes de las personas, ya que ello compromete de forma importante las emociones y los sentimientos, los gustos e intereses de la gente. De nada servirá, la visión de futuro, la claridad táctica, la planeación estratégica, la capacidad técnica y el potencial de producción, si no logramos que la gente se comprometa a nivel personal. Lograr que la gente se comprometa con la conquista de una meta es muy importante, pero hacer que la gente descubra el sentido personal de lo que la empresa busca o lo que el equipo quiere, es determinante para lograr objetivos superiores.

 

Hay que saber que se quiere, saber cómo conseguir lo que se quiere, pero sobre todo, querer lo que se quiere.

 

Por Carlos Saúl.

 

 

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